Saturday, April 2, 2011

EL LÁPIZ Y EL PAPEL

Recuerdo cuando estar en un aula de clases era algo muy sencillo. El estudiante solo necesitaba el lápiz y el papel para tomar nota de lo que el profesor enseñaba. Lo máximo que se utilizaba era también una grabadora, que si no estaba correctamente ubicada cerca del maestro lo más probable era que esa grabación tuviera problemas de audio y no se escuche bien la explicación de la clase. Aparte de que las únicas fuentes de información y estudio eran esos polvosos libros de más de 600 páginas cada uno que se tenían que buscar personalmente en las bibliotecas. La investigación era la prioridad en la educación.

Ahora, la situación es bastante diferente debido al avance acelerado de las nuevas tecnologías. Pocos alumnos son los que realmente utilizan el lápiz y el papel. Ellos prefieren ir a clase con sus laptops y/o a través de sus celulares tomar fotos a lo que el maestro escribe en el pizarrón o presenta en sus diapositivas en PowerPoint.  Más aun, hay jóvenes que llevan cámara de fotos a la clase para evitar escribir y ‘la tediosa tomada de apuntes’. Además, el hábito de lectura se ha ido extinguiendo y los estudiantes optan por leer rápido la información en documentos cortos en Internet.  Su propia iniciativa de investigar es mínima.

Una situación que preocupa porque el decrecimiento de las prácticas educativas tradicionales disminuye a su vez la capacidad de recepción, entendimiento y aprendizaje del estudiante. Por ejemplo, cuando el alumno toma apuntes pone a funcionar su mente para concentrarse en lo que está escuchando y lograr ponerlo en papel.  Es decir, que su mente no ‘divaga’ y presta atención a lo que está sucediendo en ese momento, a lo que percibe y entiende desarrollando así su capacidad de pensar, analizar y sintetizar en un plazo corto de tiempo.

Otro ejemplo también es que cuando el joven investiga, se nutre de diferente información que le da base para reflexionar y formar su propio criterio sobre lo que ocurre y existe a su alrededor. La investigación evita que caiga en el mal hábito del ‘copia y pega’. Pone a trabajar su cabeza, desarrolla su inteligencia; y por ahí precisamente es que viene el buen aprendizaje.

Sin embargo, el aprendizaje no solo se logra en un aula de clases sino que es un proceso continuo en la vida del ser humano. Desde que nacemos adquirimos habilidades, destrezas, conocimientos, conductas y valores. Por ello, las prácticas de enseñanza deben convertirse en un diario vivir y desde temprana edad inculcar y fomentar la lectura, la escritura, e investigación. Hacer despertar ese bichito emprendedor de “querer siempre saber más, para poder hacer más”.

La familia y las entidades educativas son las responsables de liderar estas prácticas de enseñanza porque son el primer y segundo núcleo de formación del sujeto. Por tanto, tienen una gran responsabilidad a cargo: Brindar una educación integral para la formación de verdaderos profesionales y seres humanos.

Así, es excelente que los jóvenes utilicen herramientas tecnológicas y adopten nuevas técnicas vanguardistas de educación, pero sin olvidar “el lápiz y el papel”. 
(Publicado: El Telégrafo, 25/03/2011)

No comments:

Post a Comment